Estudiantes mexicanos construyen lámparas solares de bajo costo con materiales de desecho naturales

Estudiantes mexicanos construyen lámparas solares de bajo costo con materiales de desecho naturales

Seis estudiantes del Instituto Tecnológico de Monterrey en México han diseñado lámparas solares de bajo costo hechas de barro, frijoles y limo de cactus para personas que viven en áreas rurales aisladas con electricidad limitada.

Dirigido por Moisés Hernández, el proyecto Solar vio a seis estudiantes desarrollar seis lámparas diferentes hechas de materiales de desecho que se encuentran en las zonas rurales de México, como el mimbre, la corteza de coco y la planta de maguey.

Utilizando células solares y tecnología LED, las lámparas proponen una solución sostenible a la necesidad de casi siete millones de mexicanos que viven en zonas rurales aisladas con acceso limitado o nulo a la electricidad.

Tomando señales de la lámpara Little Sun alimentada por energía solar del artista islandés Olafur Eliasson, Hernández y sus estudiantes tenían como objetivo crear luces con la menor huella de carbono posible utilizando materiales biológicos y métodos de fabricación de bajo costo.

Si bien algunos de los materiales elegidos no durarán tanto como el plástico Little Sun de Eliasson, Hernández le dijo a Dezeen, el objetivo del proyecto era diseñar lámparas con cuerpos que se puedan producir fácilmente con materiales locales.

De esta manera, las personas necesitarían solo los componentes electrónicos simples y el panel solar. La estructura principal podría repararse o reemplazarse haciendo otra con materiales encontrados en el entorno.

“Lo que pretendemos con este proyecto es buscar nuevas formas de producción en áreas rurales o comunidades aisladas donde no tengan instalaciones de inyección de plástico para fabricar los principales cuerpos de lámparas”, explicó Hernández.

“Con estas nuevas ideas materiales que vinieron de diferentes sitios en todo México, donde el clima y el contexto son tan diferentes, los estudiantes visualizaron nuevos escenarios donde este tipo de objetos tecnológicos pueden ensamblarse y distribuirse a la gente local”.

La lámpara solar Adobe de Luis Fernando Sánchez Barrios está hecha de barro, papel reciclado y limo de cactus, una mezcla que, según el diseñador, ofrece una sustancia similar a la arcilla cocida. Diseñada para comunidades marginales dispersas por todo México, la lámpara de Barrios hace referencia al “conocimiento prehispánico” de los materiales, así como a una conciencia ambiental.

Oscar Andrés Méndez Hernández miró al frijol negro al considerar los materiales naturales para su lámpara solar, que está diseñada para proporcionar luz en una mesa de trabajo. El LED se encuentra sobre un corte circular en el centro de la estructura, lo que permite al usuario apreciar la textura y los colores del material a medida que la luz brilla en su superficie.

Se usó una cáscara de coco para formar el cuerpo de la lámpara de Rafael Sánchez Brizuela, mientras que los desechos de tejidos animales, también conocidos como colágeno, que se pulverizaron y se moldearon por inyección se usaron para crear la lámpara translúcida de color marrón de Naoto Ricardo Kobayashi Utsumoto.

Viridiana Palma Domínguez hizo el cuerpo de su lámpara a partir de la cutícula y la piel de la planta de maguey pulquero, cuyo contenido se utiliza para hacer una bebida alcohólica llamada pulque.

Aniela Mayte Guerrero Hernández, por otro lado, buscó materiales más tradicionales, utilizando mimbre hecho a mano por artesanos en Tequisquiapan, Querétaro, una región ubicada en el centro de México.

Hernández y su grupo de estudiantes son solo algunos de los muchos diseñadores que buscan materiales inusuales para hacer productos más interesantes y sostenibles. Otras creaciones incluyen una colección de moda hecha de algas marinas, iluminación hecha de intestinos de vaca desechados y vajilla hecha de huevos obsoletos.

Fuente: www.dezeen.com

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