La mina ocre en Quintana Roo tiene al menos 10,000 años de antigüedad

La mina ocre en Quintana Roo tiene al menos 10,000 años de antigüedad

Los buzos han redescubierto una mina ocre en un sistema de cuevas costeras sumergidas en Tulum, Quintana Roo, que tiene más de 10,000 años. Dos buceadores de cuevas del Centro de Investigación del Sistema Acuífero de Quintana Roo (CINDAQ), Sam Meacham y Fred Devos, localizaron la mina en 2017 y se la mostraron a Eduard Reinhardt, un geoarqueólogo de la Universidad McMaster en Canadá.

Los tres hombres concluyeron que el ocre, una sustancia de color amarillo terroso, rojo o marrón que se usa para una variedad de propósitos, incluyendo arte rupestre, pintura corporal, curtido de pieles de animales y posiblemente como medicina, se extraía en el sistema de cuevas ahora sumergido, hace miles de años.

La datación por radiocarbono confirmó que los primeros depósitos de ocre se dejaron allí hace unos 12,000 años, mientras que los depósitos más recientes se originaron hace unos 10,000 años. El aumento de los mares inundó el sistema de tres cuevas hace aproximadamente 7,000 años, pero para ese momento se cree que la mina ya había sido abandonada por varios milenios.

Apodado La Mina (The Mine), el sitio es una de las minas ocre más antiguas conocidas en el hemisferio occidental.

Un artículo de investigación publicado en la revista Science Advances el viernes detalla el redescubrimiento de la mina y las implicaciones académicas. “El paisaje de la cueva ha sido notablemente alterado, lo que nos lleva a creer que los humanos prehistóricos extrajeron toneladas de ocre, tal vez teniendo que encender fogatas para iluminar el espacio”, dijo Devos. Los buzos encontraron montones de carbón en el suelo de las cuevas y hollín en el techo, lo que indica que una vez se encendieron incendios.

Brandi MacDonald, investigador arqueológico de la Universidad de Missouri y autor principal del artículo de investigación, dijo que hay evidencia de que antiguos mineros rompieron estalactitas del techo del sistema de cuevas y las usaron como herramientas para romper piedra caliza y extraer alta calidad ocre.

MacDonald dijo que no hay evidencia concluyente que indique cómo los antiguos mineros usaron el ocre, explicando que el clima cálido y húmedo ha corroído las pistas arqueológicas. Sin embargo, dijo que el contenido de arsénico inusualmente alto del ocre podría haberlo convertido en un repelente de insectos efectivo.

MacDonald también sugirió que se usara para decoración, una hipótesis compartida por un arqueólogo de la Universidad de Wyoming que está excavando un depósito ocre en ese estado.

“El amor por las cosas rojas brillantes es un rasgo humano bastante universal. … Es por eso que compramos autos deportivos rojos “, dijo Spencer Pelton a la revista Science. Roberto Junco, jefe del Departamento de Arqueología Subacuática (SAS) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dijo que La Mina es una continuación de la cámara subacuática Hoyo Negro o Agujero Negro, donde se conoce el esqueleto de una mujer adolescente como “Naia” fue descubierta en 2007.

Los expertos han concluido que los primeros habitantes de la península de Yucatán ingresaron a los sistemas de cuevas para buscar agua y refugiarse de los depredadores. El descubrimiento de La Mina indica que tenían otra razón para entrar.

“Ahora podemos imaginar a ‘Naia’ entrando en las cuevas en busca de ocre, un elemento que hasta el día de hoy es la pintura corporal inorgánica más utilizada entre las comunidades africanas para crear un pigmento rojo”, dijo Junco.

“Esto abre la posibilidad de que el mineral no solo tuviera un valor ornamental, sino también un significado en términos de identidad, o que se utilizara para crear manifestaciones artísticas, entre muchas otras hipótesis”. INAH dijo en un comunicado que expertos de México, Estados Unidos y Canadá continuarán realizando investigaciones de laboratorio en los próximos meses para obtener más información sobre la mina y el sistema de cuevas en el que se encuentra.

Dominique Rissolo, investigador de arqueología de la Universidad de California en San Diego y uno de los autores del artículo de investigación, dijo que se creó un modelo 3D del sitio a partir de más de 20,000 fotos que se tomaron durante casi 100 inmersiones.

El modelo permite a los arqueólogos continuar explorando el sitio prácticamente sin mojarse. “El equipo de exploradores e investigadores reunidos para este proyecto está entregando resultados sobresalientes”, dijo Junco. “El SAS reconoce … el trabajo de todos y cada uno de ellos, especialmente los exploradores del CINDAQ, y su compromiso con el patrimonio cultural subacuático de México”.

Fuente: mexiconewsdaily.com

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